Amigos, me enamoré

Voy a cerrar los ojos y transportarme a unos años atrás.
entonces mi texto comenzaría así…

Amigos míos: me enamoré.
Y les puedo decir que mi corazón late fuermentente cada que estoy a su lado,
que despierto con ella en mi pensamiento, que duermo y sé que he de soñarla,
tengo que contarles que la siento cuando me llama,
siento como mi piel se eriza y la escucho aún en la lejanía
¿cómo explicarles lo que siento si nunca lo han vivido?

Me enamoré, y debo decirles que nunca la vi más hermosa
que aquella vez en la que su desnudez no era la de su ropa
si no la de sus lágrimas cayendo por sus mejillas al hablarme de lo más intimo.
Y que la vi tan diosa y tan humana aquella vez en la que
brinquitos en mi cama daba.
Me enamoré, y no quiero ni pensar en que esto puede terminar,
y siento sus caricias sobre mi cuerpo y mi mente viaja en otros cielos,
es su sonrisa la que palpitante me abraza,
adoro hablar con ella, escucharla.

Y puedo correr a verla aunque sea unos minutos
besarla y después despedirme para volver a extrañarla,
es que no sé como explicar,
como se me ha metido esta mujer al alma.

La escucho cantar y mi corazón la aclama,
y me dan risa sus celos, como si alguien pudiera batirla en duelo,
a veces me da miedo,
pensar en que mis juegos, un día dejen de alegrarla.

Incluso cuando peleamos
me da un ataque de risa que hace más enfadarla
y yo no puedo más que mirarla, escucharla, leerla
y admirarla la más bella,
sus ojos furiosos, su voz ahogada, la furia en sus garras,
y aún así adorarla.

Amigos míos, me enamoré, y si volvemos al inicio de este texto
podría decirles que eso ya fue, y que hoy solo me queda el recuerdo,
de que un día hace mucho tiempo: me enamoré.

 

 

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Sueño contigo.

Van varias noches que sueño contigo,

despierto con más ansia y desorden en la mente que en mi destino.

¿Cómo le digo a mi inconsciente que no debería desear estar contigo?

Y entonces vuelve la noche con sus sueños tiranos

presentándome escenarios de situaciones que aún no vivo.

Y son tan vivídos que despierto suspirando

por poder besar tu piel, acariciando cada parte de tu ser

sintiendo que al menos en sueños me has de pertenecer.

Ven y aconsejame, dime cómo hacer para no enloquecer,

pues mi inconsiente me traiciona una y otra vez,

y por más que escapo de ti, te me vuelves a aparecer.

Y me veo callando mis sueños por si se realizará al menos una vez,

y suspiro en silencio, mientras contigo sueño suplicando tu calidez

contándole a mis letras lo que nunca ha de suceder.

Aunque en sueños seas mía, al menos por una vez.

 

AIRY MINOR

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¿Qué pasaría?

Dentro de este mundo de posibilidades te veo a ti como una muy lejana.

Si quisiera poner por escrito mi historia contigo entonces llenaría hojas enteras de deseos incumplidos, de sueños que se alimentan de la esperanza cruel de compartir contigo un momento, ¿qué no daría yo por un solo segundo de tus preciados labios? Y a la vez, agradezco tanto el ni siquiera tener ese espacio.

¿Qué pasaría si el destino me cumpliera el deseo de poseerte al menos por una vez en la vida? Pobre de mí, ¡qué destino me depararía y la desesperación de amarte más todavía! Mi deseo que solo en el pensamiento se encuentra se desataría, se volvería incontrolable  y ¡ay de mí y de mi futuro incierto contigo!

Airy Minor.

*Pensamientos

Cartas sin destinatario.

Me pediste que tirara todas las cartas que te escribí y no pude darte,

una estocada en lo poco de mi amor que quedaba terminó por diluirse.

Ahora me tienes aquí, frente a todas estás letras, mirándome y repochándome,

frente a cada palabra que plasmé en estas hojas viejas que me parecieron

lindas en algún instante.

Tengo un fósforo en la mano, y quisiera prenderle fuego con ellas al pasado

incinerar cada pedazo, que aún vive rezagado.

Prenderle fuego a la distancia, y mirar solo muy a lo lejos esta historia.

Me pediste que tirara todas las cartas que te escribí y no pude darte,

y aquí me tienes, recogiendo una a una para leerla y reírme un rato,

llorar y recordar cómo y cuál era nuestro trato.

Y entonces pienso que no tengo porque tirar nada,

que algún día este drámatismo me serivirá para algún relato, aunque me quede claro

que estás cartas, jamás llegarán a su destinarario.

 

 

AIRY MINOR

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Lo hice por amor

No te equivoques, todo lo que hice fue por amor. 

Fue lo último que la escuchó decir, mientras miraba como se alejaba para siempre se su vida. Cero la puerta de golpe y el ruido resonó en su interior como si un rayo caerá partiendo en dos el árbol más fuerte de un bosque. 

Se limpió las lágrimas, quedo pensativa con aquellas palabras, Mariana se había ido dejando un espacio que jamás nadie podría llenar y desde aquel momento ya lo sabía. 

Recogió todas y cada una de las fotos que con ella tenía, las guardó en una caja con cinta adhesiva, guardó su ropa, sus perfumes, sus libros, no dejó un solo rastro de ella en su vida, como si de esa forma pudiera también sacarla de su alma. 

Mandó todas sus cosas a casa de su cuñado, Mariana no le dijo donde se iría, sin embargo nunca cambio la chapa por si acaso ella volviera. Siguió con su vida, salió con sus amigas, se volvió a enamorar, y cada noche, como un ritual llegaba a casa, se ponía descalza, preparaba café, tomaba el ipad, y miraba la foto que le habían enviado de Mariana con su nuevo amor, entonces tomaba una pluma y papel y comenzaba a escribir. 

Después de 123 días con exactitud, Mariana regresó. Llegó una noche nublada, cubierta por un impermeable naranja, y unas botas que le cubrían del suelo mojado, llegó a tocar la puerta, y una mujer abrió. A Mariana se le detuvo el corazón, ahora vive con alguien, en nuestra casa, no puede ser. La mirada de desconcierto y amabilidad la perturbó un poco.

  • Tu debes de ser Mariana, pasa. Te preparé café, con crema y dos de azúcar ¿cierto? y sonrió. 

A Mariana le pareció raro que esa mujer supiera como tomaba el café, ¿le había contado de ella? ¿a su nuevo amor? era tan bonita, que se sintió torpe al verse ahí, en el departamento queriendo encontrar algo que le hacía falta. Entonces se percató muy lentamente lo que sucedía, había cajas y cosas guardadas, libros, trastes, como si fueran a mudarse, y al fondo, un halo de frialdad recorrió su cuerpo, había dos cajas, con el nombre de Mariana escrito con plumón negro. 

Se paró lentamente, se acercó, abril una de las cajas y estaba repleta de cartas, todas y cada una sin doblar, solo con los dobleces marcados, y comenzó a hojear, leyendo rápidamente los títulos que aparecían en tinta roja al principio de cada hoja. 

“A Mariana le enfada Green Day” “Mariana triste” “ La historia del francés” “Solo café” “ Su odiosa camisa de cuadros” “ La pelea de los tacones rojos” “ Nunca supo poner bien la cafetera” “ Mariana y la lluvia” “Nuestra primera cita” “ Camas y dragones” “Siempre y como fuere en nuestro aniversario” “ El estúpido mueble de su abuela” “ De como se robaba mis calcetines” “ El día que se fue”.

Entonces sintió la mirada de Ivette, quien la esperaba justo con su taza de café, Mariana sintió como las lágrimas le llegaban desde lo más hondo del pecho, y volteó. 

  • Las dejó todas para ti, la otra caja solo tiene tus cosas con ella, fotos sobre todo-.  Estiró la mano para darle el café y siguió – Siéntate que esto no será fácil, ella sabía que vendrías, siempre lo supo de alguna forma, y siempre supo que sería hoy, para mí tampoco es fácil estar aquí, ahora, frente a ti teniéndote que explicar todo esto. Yo la amaba, y odiaba con el alma no poder hacerla feliz, te odie con todo lo que tuve, pero al final, ella lo quiso así. 

Mariana escuchaba con atención, se sintió como en un mal sueño, un nudo en la garganta le atravesaba hasta el pecho, no podía ni hablar,  sus ojos vidriosos se detenían sin llenarse por fin de lágrimas, ni siquiera se había dado cuenta de que sus manos temblaban y el café le estaba escurriendo entre los dedos. 

Entonces tomó el valor, para hacer la pregunta de la cual no quería saber la respuesta, no la que recibiría, no quería confirmar lo que su corazón ya sabía. 

  • ¿Ella está aquí?

Ivette la miró y inhaló profundamente, – Ella está a donde quiera que tu vayas. Lo que nunca supiste antes de irte fue que ella había enfermado, por eso te dijo que ya no te amaba aquella noche, por eso te reclamo todo y provocó que te fueras. Ella ya lo sabía, y no quería que la vieras así. Por eso vivió con tal intensidad estos últimos meses, su familia y amigos lo fueron entendiendo poco a poco, ella se despidió de todos, de cada uno de ellos. Pero no quiso tratamientos, ni esperar a que la enfermedad siguiera su curso, así que el día de su cumpleaños, se quito la vida. Dijo que quería irse el mismo día en que llegó. Y así fue. 

Llanto y gritos ahogados invadieron a Mariana que no tenía ni idea de aquello, Ivette no la consoló, sabía que tenía que llorar su pérdida, tenía que sufrirlo. Entonces se paró, fue por un trago de alcohol y se lo tendió, ella se sirvió otro. 

Mariana la miró, preguntó porque ella estaba tan tranquila. A lo cual Ivette respondió. 

  • Ella te amaba a ti, pero yo no huí. Me aferré y luché hasta el último momento, incluso cuando decidió como irse, estuve de acuerdo con ello. Ella me pidió que viniera hoy, por que tu regresarías.

Mariana no dijo más, tenía mil preguntas y su cabeza estaba bloqueada, miró sus cartas, abrazó su caja. – Hoy era nuestro aniversario – tomó la otra caja y se marchó. 

  • Ella sabía que eras feliz con alguien, eso la alegraba, nunca te guardó rencor-  abrió su cartera y le dio una última nota. Mariana la abrió decía: “ No me juzgues, todo lo que hice, lo hice por amor”.

Sin lector.

Hoy vi una película, una de esas historias que me hacen recordarte a cada escena, una de esas historias con las que me gustaría explicarle al mundo cómo te amé, y sin embargo no puedo.

A veces te guardo como un recuerdo preciado de un par de años que me hicieron suspirar, guardo con celo los momentos contados y estrictos de limitaciones en los que te me dabas entera. Y aún vuelve a mi mente ese celo y rencor que me generas al saber que incluso estando mal, no me merezco una llamada, un mensaje, una señal de presencia, de que te importo aunque fuera un poco. Aun me enfada no poder creer que alguna vez me amaste tal como lo decías.

Te escribo porque es mi forma de sacarte, de expulsarte de mis pensamientos y añorar que te me presentes. La última vez me dijiste: “Nunca lo pediste (que te quedarás)” No, nunca lo pedí, y nunca lo haría, eso cada vez lo confirmo.

Te burlas, ríes cada que me sacas alguna historía, algún romance fallido que termino tirando por la borda. Es, verdad, no me ha perdurado ninguno desde hace tiempo, y tampoco es que lo esté buscando. Y al mismo tiempo dices que mueres de celos cada que me imaginas con alguien.

Te hablé de aquella mujer que se me presentó como un divino regalo, y ciertamnete no quería contarte, no quería que arruinarás con alguno de tus comentarios ese recuerdo.

Ahora solo quiero, dejar de esperar un acto de presencia, ya no quiero sentirte. Ya no.

 

AIRY MINOR

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Esta vez no.

¿Por qué insistes en qué yo cambie? ¿Por qué si conoces mis virtudes y defectos, te empeñas en que sea alguien que no soy? ¿Por qué si conoces mis modismos, palabras y formas de hablar insistes en que me comporte diferente? Y si no, te vas, te alejas, haces berrinche y me sacas de tu vida cada que quieres, para después volver a repetir la misma historia.

Esta vez no, esta vez déjame ayudarte y con ello a mí también para alejarnos definitivamente, esta vez permíteme cerrar la puerta con llave para que no vuelvas a molestarme, romper con ese hábito tuyo de marcharte y volver cada que quieres, dejar de lastimarnos para siempre, míralo de está forma, será la última vez que dolerá.

Esta vez no, no quiero formar parte de tu juego donde voy a buscarte y disculparme por cosas que no sé si hice. Ni permitir que te acerques tan solo para cerrarme la puerta en la cara cada que quieres. Esta vez no.

Y si hemos de encontrarnos, que sea el destino quien lo decida, y si tu decides en ese momento no conocerme estará bien. Hace mucho tiempo que me hice la idea de que eso puede suceder. Y si cambias, si en verdad cambias esas ganas de tener relaciones complicadas, entonces seguro nos encontraremos, con amor y respeto.

Por lo pronto vete a jugar a otros lados, que yo no tengo tiempo para tus arrebatos.

 

AIRY MINOR

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