Si sucede.

Ya habremos de encontrarnos, pronunciando nuestros nombres entre susurros, entre besos ensalivados, y caricias tiernas pero pasionales. Si sucede, ya tendremos noches para contarnos las estrellas de la espalda, ya habrá mares de risas, tornados volcánicos de palabras que encienden, ya habrá saldado cualquier otra deuda de melancolía, cualquier otra herida. Y tendremos días y…

¿Me extrañas?

– ¿Me extrañas?- Me preguntó, y su profunda mirada se volvía insegura, sus labios temblaban, había un nudo en su garganta. La miré, tomé su mano, acaricié su tatuaje, sus anillos, sonreí y le respondí. Ella suspiro apretando los labios y desviando la mirada como siempre hacía cuando no quería demostrar sus sentimientos, el momento…

Sin, con sentido.

Por mas que quiero hacerme la desentendida, no puedo evitar que cuando alguien te nombra mis ojos brillan. Rendirse sin haberlo intentado no es una opción Estar cansada ya no es justificación. Tener miedo no debe ser impedimento. Hacerlo, intentar una y otra vez hasta que no haya más que hacer. Todo. Todo. Todo. Cuando…

A la que quiero.

Te quiero mágica, compartida, tan de ti misma, con esa felicidad anclada a la sonrisa, con esa ironía, ese desapego, esa felicidad inaudita, inverosímil, tan libre que ni yo misma podría alcanzarte con mis alas, pero sí con mis besos.

Créeme que sí.

Que he pensado incontables veces, que esto no sucederá, sin embargo no puedo evitarlo, me miro cayendo, envuelta en tus encantos sin saber qué pasará. Créeme que sí. Que nos he imaginado, sonriéndonos, besándonos, que sé que podría hacerte feliz. Que a pesar del terror que me consume, tan solo de recordar como te fuiste…

Cerrado.

Fue lo último que dijo, aquella. La de cabello enredado. De fondo musical, “Hicimos un trato” de Alejandro Sanz. Tengo un trago de vino que se va acabando, el apetito extinto de la desolación. Hicimos un trato, canta. Yo… cierro los ojos, aprieto los dientes, no quiero llorar. He decidido que ya no lloraré más…