El Voyeur

Miraba por la ventana esperando su llegada.

El frío aire de la noche lluviosa refrescaba sus deseos de admirarla. De tocarse y venirse en ese momento en que ella aparecía, con esos escotes, esos pantalones entallados, que solo le despertaban el deseo de frotarse en ella. Pero no llegaba.

Sacó la botella de bacardi y se la empinó, parado mirando hacia abajo, alguien lo observaba. Una chica diferente estaba sentada esperando la llegada del bus cuando se percató de él, lo miraba fijamente. Sentía como su mirada podía acariciarlo, se sintió infedenso, sintió como le acariciaba la barba, el cabello peinado en una cola de caballo mal hecha, los pomulos huesudos, su delgada figura, sintió como su mirada se le metía debajo de la camisa negra, y le acariciaba los pectorales, y sus delicadas manos bajaban por su abdomen hasta…

Entonces se apartó de la ventana, camino hacia la cocina, tratando de liberarse de la profunda mirada de la joven, fue al baño, abrío la llave y dejó correr el agua por sus manos, se la aventó a la cara, sintió el golpe frío sobre sus mejillas, frente, nariz, deslizandose por sus labios, por su barba y aun así sintió que era ella quien lo tomaba.

Regresó por la botella de bacardí y esta vez le dio un trago largo, tanto que se le chorreo fuera de la boca.

Regresó a la ventana y ella seguía mirando fijamente hacia arriba, entonces comenzó a sentir que el deseo le devoraba, al mismo tiempo que se sentía intimidado, regresó para apagar la luz, quizá así ella dejaría de mirarlo, pero no fue así.

Se puso al borde de la ventana para que no lo viera y ella seguía con la mirada fija, penetrante, su mirada era como un monstruo que inundaba la habitación, un demonio que penetraba en la oscuridad y se fundía con ella rodeándolo, tocándolo, invadiendo cada centímetro de su piel, de su aliento, de sus huesos.

Ella impasible mientras esperaba el bus, lo miraba, y él sentía que ya no estaba ahí, abajo, que había entrado al edificio, con gran velocidad había subido las escaleras, entrado con fuerza a su departamento, mientras se acercaba violenta y decidida hasta la ventana donde él se encontraba, entonces tomó más de la botella, se percató de que ya no había más que tomar, y sí, ya estaba lo suficientemente ebrio como para olvidar si era un sueño o realidad.

Entonces ella ya era real, ya lo tenía debajo de ella cumpliendo con sus deseos, tomándolo por la fuerza de sus mareas, y él sin poder hacer nada se percataba que ya no era dueño de su cuerpo, que no le respondía, que su voz se había esfumado entre lo que era un grito ahogado y un silencio voraz, y sintió como la penetraba y sus caderas se encendían con lo que él no podía controlar, no sentía placer, solo sentía la impotencia de que su cuerpo no reaccionará como él deseaba, y entonces lo comprendió. Y quisó no volver a mirar a la joven que esperaba cada noche para tocarse imaginándola.

Al llegar la mañana, despertó en el suelo de la sala, tenía la garganta cerrada ya que la ventana se había quedado abierta, la botella vacía yacía en el suelo, por alguna extraña razón tenía la camisa negra desgarada, sobre el pecho tenía rasguños que no podían ser de él, el pantalon lo llevaba desabrochado y ensangrentado, no sabia si la sangre había sido de él.

Le dolía el cuerpo, la piel y algo que nunca pensó. La dignidad.

 

AIRY MINOR

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Usted me causa.

Usted me causa ansiedad, quiero verle de frente, mirar sus ojos, sentir la cercanía de sus cuerpo, el nervio recorriendo mi piel antes de probarle esos labios que se me antojan tan deseables.

Me causa ansiedad y un poco de pánico, miedo de que sea justo lo que sin pensar había estado esperando. Justo de encontrar el refugio en su abrazo, y de sentir que enciende en mi alma una llama que hace mucho se encuentra a flama baja.

Usted me provoca las letras, me provoca ganas de querer cometerla, y me da un poco de miedo entremezclado, no por el hecho de que no suceda, porque esa es una posibilidad, más bien miedo de que sea usted tan cierta, tan real.

Usted me genera ansias, ganas, como el niño que espera el juguete en navidad, con la ilusión entremezclada de miedo por no saber si llegará. Usted me genera esa emoción, que hace tiempo no causaba en mi alguna sensación, y le agradezco, y le invito a que pruebe a mi lado un panorama que nadie había esperado.

Venga, siéntese a mi lado, déjeme probar esos labios, y si no funciona no pasa nada, al contrario se nos quitarán estas ganas…

 

AIRY MINOR

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Si sucede.

Ya habremos de encontrarnos,

pronunciando nuestros nombres entre susurros,

entre besos ensalivados, y caricias tiernas pero pasionales.

Si sucede, ya tendremos noches para contarnos las estrellas de la espalda,

ya habrá mares de risas, tornados volcánicos de palabras que encienden,

ya habrá saldado cualquier otra deuda de melancolía,

cualquier otra herida.

Y tendremos días y noches compartidas,

ya habrá tiempo para ver las hojas renovarse y caer,

abrigando el frío, y descansando debajo del sol de primavera.

Navegando por lares nuevos, trazando senderos,

abrazando a la vida, la locura, la dicha.

Si sucede, tendremos muchas manías que aprendernos,

ya habrá tiempo de conocernos…

Si sucede escribiremos una historia compartida,

llena de locuras,

de vida, con la fuerza que derrumba toda tempestad.

Dibujaré puentes donde no existan,

y pintaremos de colores aún la pared más fría.

Pero si no,

si no sucede,

que la vida te depare todo esto y más con alguien ajena a mí,

y que a mí, me lleve a los brazos

de quién se quede, aunque en los labios se me quede la proclamación,

Sí, tu cedes.

Sin, con sentido.

Por mas que quiero hacerme la desentendida, no puedo evitar que
cuando alguien te nombra mis ojos brillan.

Rendirse sin haberlo intentado no es una opción
Estar cansada ya no es justificación.
Tener miedo no debe ser impedimento.
Hacerlo, intentar una y otra vez hasta que no haya más que hacer.
Todo. Todo. Todo.

Cuando estás alegre disfrutas la música, pero cuando estas triste
comprendes las letras.

No hay mayor poder que el de la voluntad.

Para venganza tu indiferencia en pago a mi estúpido querer.
Cualquier cosa que te haga sonreír incluso si no estas junto a mi, eso
y muchas cosas haría por ti.

Amar de formas no cotidianas.

Ser diferente. Siempre.

 

 

Créeme que sí.

Que he pensado incontables veces, que esto no sucederá, sin embargo no puedo evitarlo, me miro cayendo, envuelta en tus encantos sin saber qué pasará.

Créeme que sí.

Que nos he imaginado, sonriéndonos, besándonos, que sé que podría hacerte feliz. Que a pesar del terror que me consume, tan solo de recordar como te fuiste de mí, justo cuando más te quería, justo cuando me querías ¿por qué no habrías de volver a hacerlo si es que ya no están tan frescos esos sentimientos? y sin embargo siento que haría casi cualquier cosa por mirarte despertar junto a mí.

Créeme que sí. Sé que hace tiempo dejé que te alejarás, que te fueras de mí. Y hoy pienso que no existen las casualidades, que por algo estás aquí, y hoy, pienso, siento y creo que si no te pido que te quedes me podría arrepentir.

Créeme que sí, que a pesar de la duda, te imagino junto a mí.

Y aún sin saber el destino, bueno o negativo, lo quisiera descubrir. Está vez no quiero quedarme con las ganas de sentir. Está vez quiero que te quedes, de la forma que quieras, pero quédate. Créeme que sí.

AIRY MINOR

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