Prohibida.

Provocadora, intensa, libre seductora.

Rozas mi pierna con una sutil caricia que acompañas de una mirada pícara,

el pulso se acelera, mis ansias te esperan.

Prohibida, devoradora, exquisita, con esa sonrisa que aniquila,

con estas ganas de morderte los labios mientras siento tus uñas en mi espalda,

robarte un beso apasionado, voraz, mientras nos escondemos de los demás.

Tu tan mía y tan de otra presencia,

son mis manos las que te llenan, son mis labios los que proclamas,

este amor loco, prohibido y con miles de ganas.

Devoradora, ¡cómo me provocas! como te gusta dejarme con la intención de poseerte,

ahí, en medio de la gente.

Me trabajas de rato en rato, provocando, mostrandote deseosa a cada paso,

me miras, me sonriés, me muestras partes de tu piel que se me vuelve inalcanzable,

pero después te me presentas entera, con esa piel blanca, que me mata,

con ese cabello suelto y lacio bailando entre las sábanas, gritando, pidiendo, gimiendo,

déjando a un lado todo lo demás, dentro de esa habitación eres mía y de nadie más.

Prohibida, devoradora, hace tanto que mi cuerpo te implora.

Cada que te vas dejas este vacio de no sentirte,

me tienes a la espera, mirándote a diario, provocativa, insolente, inalcanzable,

acrecentando mi deseo de tenerte todo el tiempo y sin poder evitarlo.

Miro como te marchas, y a la vez, entre miradas prohibidas me llamas.

 

 

*Dedicado a la locura de la cadencia de tus caderas… *

 

AIRY MINOR

Twitter: @miniptx

FB: Insomnes Accidentales

Instagram: Miniptx

 

 

Anuncios

Territorial

Era una noche fresca, quiso endiabladamente darle una bocanada a un tabaco pero no tenía, el silencio del departamento la consumía, la oscuridad tenue que solo dejaba penetrar la luz de la ventana, a lo lejos solo escuchaba grillos y uno que otro auto despistado pasar sobre la avenida. Se acercó a su ventana y las vio.

Estaba en el cuarto piso, el edificio de enfrente era más bajo, y la ventana amplia estaba semi abierta, con la luz apagada y las cortinas corridas, se habían bajado de un carro que las dejó justo frente a la puerta, se veían ebrias, felices, ardientes.

Se detuvo por curiosidad, se sentó sin abrir la ventana que daba a su balcón, no quería que la vieran, aunque estaban tan concentradas en ellas mismas que tal vez aunque saliera a fumar a mitad de la madrugada no se hubiesen dado cuenta.

Las miró entrar a la habitación semi oscura, la luz de la calle y la luna dejaban ver perfecto toda la escena, se arrojaron una a la otra sobre la cama aún con la ropa puesta, besándose desenfrenádamente y perdiendo sus manos en el cuerpo de la otra, comenzaron a desnudarse con paso apresurado, era como si el tiempo se les escurriera entre los labios ensalivados. Ella no podía dejar de mirarlas, tan bellas, tan perfectas, tan jóvenes apasionadas, aunque no podía verles los rostros, eran dos siluetas danzando y dejando que la poca luz delineará sus pasos. Las dos eran jóvenes, una más esbelta que la otra, en especial se fijó en sus nalgas, parecían duras además de redondas, sintió un ardor y humedad en su cuerpo.

Las miró devorándose una a la otra, sin dejar un rastro de piel, besándose y lamiendo sus pechos firmes, mientras su cabello se enredaba y sus manos se perdían como si fueran serpientes decididas. Sintió como si estuviera a lado de ellas, sudando, exhalando rápidamente y notó como se le entrecortaba la respiración, comenzaba a enterrarse las uñas en el brazo.

Ellas jadeaban con el ritmo de dos amantes casuales que se van descubriendo sin tapujos, mostrándose tal cual son sin temor al rídiculo, a volver a verse después. Sus lenguas decididas se saboreaban y se hundían entre las piernas de la otra, una figura perfecta, como si fueran hechas de la misma pieza. Los gritos de ambas comenzaron al unísono, en la noche tan silenciosa parecía que ellas fueran las únicas habitantes de la tierra, ella no podía apartar la vista, ahora también escuchaba como el placer las invadía y no podían evitarlo, pronto llegarían al orgasmo, y al parecer, aún sin pensarlo ella las acompañaría en ese viaje.

Soltó un pequeño gemido y supo que lo habían logrado, se sintió relajada y en breve un lastimero sentimiento de soledad albergó toda la habitación, las vio caer una en brazos de la otra dándose un beso lleno de complicidad, suave, como si la casualidad de las amantes las hubiera unido más allá de un simple encuentro sexual. Al menos, ellas dormirían juntas.

Sin poderlo evitar siguió admirandolas, ahora en la tranquilidad de la noche, cómo si aquel torrente de emociones y deseos salvajes no hubiera sucedido hace tan solo unos minutos. Anhelo con más fuerza poder tener un tabaco a la mano, abrazó sus rodillas y se recargó en ellas mientras seguía mirando.

Entonces una de ellas se paró de la cama, se pusó la blusa por encima y tomó algo de la mesita que tenía a un costado, y se acercó a la ventana semi abierta, la abrió un poco más, y respiro profundamente. Miró hacía la cama y luego volteó hacia la ventana, su cara denotaba más soledad que aquella que las espiaba.

Se llevó el cigarrillo a los labios y lo encendió, dio una gran bocanada y alzó la cabeza para poder soltar el humo en el frío aire de la noche, entonces reconocío donde estaba. Miró al edificio de enfrente y trago saliva. Todo el alcohol que había en su sangre desaparecía, advirtió que la ventana estaba cerrada pero las cortinas abiertas, vió solo una sombra que hizo que se helará el corazón, pero no se inmuto.

Ella desde arriba, sintió un vuelco al corazón, la sombra de la noche no permitía identificarla pero su silueta la delató, entonces tomó su celular y con todo el miedo del mundo, furia y curiosidad texteó.

-¿Dónde estás?- Esperando que aquella mujer de en frente no tomará su celular, y al mismo tiempo una parte de ella lo deseaba con ansias.

Al frente, escuchó vibrar el móvil, no volteó, dio otra larga fumada y espero, sabía que era ella, miró el celular, y apagó el tabaco en el filo de la ventana, la cerró, cerró la cortina y se acercó para responder. – En casa, dormida, ¿todo bien? – Mintió.

Al recibir el mensaje sintió un gran alivió, ella sabía que mentía, pero no discutió, al final ya no eran nada, sin embargo supo que a pesar de todo le seguía perteneciendo, y supo que aún le importaba lo suficiente como para intentar cubrir sus huellas, aunque ella supiera bien como reconocerla. Aunque eso no le quito la idea, de querer ser ella quien durmiera aquella noche, en el edificio de en frente.

 

 

AIRY MINOR

Twitter: @miniptx

FB: Insomnes Accidentales

Instagram: Miniptx

Nunca de una escritora.

Te voy a dar un consejo: “No te enamores de una escritora”

Somos peligrosas y mentirosas. Prometemos lunas y cielos inalcanzables para cualquiera que piense con la razón. Imaginamos mundos inexistentes y escenas equidistantes que podrían volver loco a cualquiera.

Peor aún, podemos hacerte venir en un orgasmo sin siquiera tocarte.

Dejamos que nuestras letras cobren vida y naveguen por tu cuerpo, al menos yo permito que mis letras de pronto se conviertan en mis dedos, deseos, en mi lengua jugando por tus senderos, mis letras tan fáciles se dejan acariciar con tu mirada, mientras juegan a ser como una “v” y van cayendo como una “g” perfecta de tu cuello a tus senos, trazando una “l” sobre tu abdomen hasta llegar a tu sexo y ahí justo en medio de tus piernas, se detienen tan solo para gatabatear varias veces.

¿Ves? Te lo digo, Nunca te enamores de una escritora, porque cuando deje o simplemente no tenga ganas de escribirte sentirás su falta como si no te acariciara el alma. Uno puede acostumbrarse muy rápido y es inevitable tanto como imperceptible darte cuenta que necesitas esas letras.

No te enamores de una escritora ni de sus letras, porque son mentiras bien hechas, porque su pasión las condena y esas letras pueden volver cuando sea. Peor aún, pueden revivir a un amor que ya murió, o bien seguir por siempre escribiéndole a una musa que hace tiempo se marchó.

No te enamores de una escritora, porque tal vez para ti pueda ser una más, fácil de olvidar, pero nosotras tardamos en recuperarnos más. Y eso, en sus letras lo sabrás.

AIRY MINOR
Twitter: @miniptx
Instagram: Miniptx