Te propongo algo.

Te propongo un trato, 

escapémonos un fin de semana,

a cualquier lado, 

démonos un encerron en algún cuarto.

Elige el panorama que quieras ver por la mañana 

bosque o playa, admirar por la ventana.

Escapemonos un fin de semana, 

lejos del ruido, de la vida, de las que somos hoy,

enredémonos en las sábanas 

hasta que el sol acaricie nuestra piel desnuda,

y sean mis besos los que te cubran.

Ya de regreso volveremos a ser las de siempre, 

a nadie tendremos que contar nuestra aventura,

que el mundo se quede con la duda, 

y si nos gusta que se repita,

y si no, que se quede como una historia bonita. 

Ven, te propongo un trato, 

escapémonos un fin de semana, 

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Inspiración.

Te recorro y sé que estoy mil distancias luz de volver a ser la misma, la de ayer, la que aún no te conocía, aquella envuelta en melancolía, que no sabía que podía volver a sentirse deseada, exquisita, tan plena como ahora entre tus brazos.

Duermes sonriendo y no puedo creerlo, aquel día desperté sin saber que todo cambiaría de esta forma, eres un bonito regalo de la vida lleno de placeres sencillos y ensalivados.

Nunca había comprendido aquello de las películas cuando el mundo se detiene al mirar a alguien, y entendí todas las frases de amor que otros pronunciaron y yo no comprendía, y tú no sabías porque el primer día ya te conocía, hace ya tantas vidas que te quería.

Nada puede ser más exquisito que encontrarse en un beso, en un abrazo lleno de ternura, de reconocimiento del deseo en un breve instante. Quizá fue tan solo un breve momento, quizá me dio tiempo de dar un respiro, de parpadear una sola vez y quizá mi corazón se saltó un latido en el mágico instante en que te miré. Lo recuerdo perfecto, y aún no lo puedo creer.

Tus caricias han venido a cicatrizar todas las heridas que me quedaban, fue un reset incontrolable como una mágica posion de un cuento de hadas que aún no tiene final. Nuestro encuentro fue una certeza indiscutible, bendita la hora en que apareciste. No hay mayor perfección que revivir en mi memoria táctil de tu piel entre mi delirio.

Y por primera vez me hacen falta las palabras para abundar todo lo que quisiera decirte, y entonces sé, que solo mis besos podrán compensar la ausencia de letras, voy a saborearte toda tan solo para hacerte poema.

 

 

AIRY MINOR

Twitter: @miniptx

FB: Poeteros

Instagram: Miniptx

 

Alguien tiene que decirtelo.

Eres una mujer que provoca deseos, fantasías, que alimenta la imaginación con la silueta, con el poco decoro que demuestra.

Decirte también que provoca imágenes desastrozas, de esas que pueden arruinarle a uno la vida, pensando en que hará, cómo y con quién. Que desborda el erotismo en historias que quizá alguien más ha escrito y hoy le pertenecen a mil voces.

Alguien tiene que decirtelo:

Te pasas, de verás, te lo digo yo que he conocido a los ángeles de tu infierno, a tus demonios, a tus niños internos. Te lo digo yo que te conozco, que no tienes piedad y confundes el orgullo con vanidad. Y sin embargo es inevitable quererte bruja infiel. Alguien tiene que decirtelo, te pasas, has tenido mi corazón enjaulado en una celda llena de besos y recuerdos, de poemas y del sonido del trueno de tus dedos.

Alguien tiene que decirtelo, mujer: aquí sigo.

 

AIRY MINOR

Twitter: @miniptx

FB: Insomnes Accidentales

Instagram: Miniptx

Fotografía: Proyecta su Historia de Nick Fuentes.

Si sucede.

Ya habremos de encontrarnos,

pronunciando nuestros nombres entre susurros,

entre besos ensalivados, y caricias tiernas pero pasionales.

Si sucede, ya tendremos noches para contarnos las estrellas de la espalda,

ya habrá mares de risas, tornados volcánicos de palabras que encienden,

ya habrá saldado cualquier otra deuda de melancolía,

cualquier otra herida.

Y tendremos días y noches compartidas,

ya habrá tiempo para ver las hojas renovarse y caer,

abrigando el frío, y descansando debajo del sol de primavera.

Navegando por lares nuevos, trazando senderos,

abrazando a la vida, la locura, la dicha.

Si sucede, tendremos muchas manías que aprendernos,

ya habrá tiempo de conocernos…

Si sucede escribiremos una historia compartida,

llena de locuras,

de vida, con la fuerza que derrumba toda tempestad.

Dibujaré puentes donde no existan,

y pintaremos de colores aún la pared más fría.

Pero si no,

si no sucede,

que la vida te depare todo esto y más con alguien ajena a mí,

y que a mí, me lleve a los brazos

de quién se quede, aunque en los labios se me quede la proclamación,

Sí, tu cedes.

Letras en ti.

Letras en ti

Déjame contarte los cuentos que me he inventado en tu espalda,

los trazos ensalivados que te dibujo en los labios.

Voy a contarte como mis ojos se pierden al mirarte desnuda,

si pudiera compartirte como te me presentas cada que estoy a solas. Te lo diría.

Pero no tengo palabras perfectas para deslizarme por tus caderas,

ni movimientos rítmicos con los que guiarte por el sendero de mis letras.

Bebo de ti, en ti, navego y me ahogo sintiéndote.

Escucho con atención cada una de tus palabras,

las guardo en lo más íntimo de mi ser, las escondo, me las apropio.

Miro tus labios besándome y no puedo creerlo,

¡Cómo algo puede ser y sentirse tan bello!

Me sorprendo, me invade la felicidad y luego el miedo.

-¿Y si duele?-  Preguntas. -¿Y si duele?- Pienso.

Sanará, te contesto. Aunque por dentro siento que muero.

No tengo palabras perfectas para describir lo que enciendes al estar junto a mí,

y esa sonrisa que no reprimes, ese silencio, ese gemir,

esos cambios en los que me dejas apropiarme de ti.

Tienes control sobre mí. Hoy me siento tan de ti.

De ti, la nada.

De ti, la nada

Me dejé en ti los deseos, el sudor en nuestros cuerpos. El sabor de tus senos erectos rozándose con los míos, frenéticos, extasiados, plenos.

Me dejé en ti los secretos, los senderos de mi cuerpo, dibujando mapas en tu espalda, en tus rodillas, en las nalgas.

Bebí café contigo, te dediqué mis insomnios, mis arribos.

Sentí tus uñas desgarrarme la espalda, así como tus palabras mi alma, me abracé a tus piernas, te hice mía, me volviste dicha.

Pero un día sin decir más, te marchaste. Dejándome con la fiera cruel de tu indiferencia, con el sonido continúo de tus gemidos entre mis sábanas. Y ahora me he quedado aquí, recordándote con tantas ganas, inventándote en otras espaldas. Porque aún dándote todo, recibí de ti: nada.

Inevitable 

Siempre supe que se iría, pero en algún momento de nuestra alocada historia creí ciegamente que se quedaría.

Me miro soltando poco a poco su mano en la caída libre al abismo en el que me encuentro, la sueño todo el tiempo, como si de esa forma pudiéramos volver a encontrarnos.

Cierro los ojos y la escucho nombrarme, luego pienso en todo lo que ha dicho y sé que duerme con alguien. De veces, besos y trozos me voy reconstruyendo poco a poco, abrazo el silencio que me recuerda que no soy de ella y me pregunto qué hacer con todo lo que me queda.

Era inevitable, algún día su verdadero amor iba a despertar del letargo de no tenerla, y la reclamaría como suya. Siempre lo supe, solo que ahora este terco y apasionado corazón que la hizo su mundo se niega ha aceptar que ha llegado el final…

¿Dónde guardo todas las palabras que me restan por hacerle sentir, y los besos, y las caricias y la furia de los celos que fueron mi destierro?

Inevitable, uno se irá transformando en recuerdos en la vida de quien se ama, y yo que quería ser su casa. Hoy  voy recogiendo lo poco que me queda para abrazarlo como consuelo en las noches que no llega, las cuales por cierto, son todas. Algún día, este invierno se volverá primavera y será tu sonrisa dichosa de verte feliz con quién amas, la que  me hará saber que era inevitable este final, tu dicha será mi bienestar, y esta herida sanará.

Pero deja de nombrarme en este insomnio inevitable, deja de buscarme en sueños donde no podré tocarte, y no preguntes por mis ojos grandes y melancólicos, ni por la voz entrecortada aún diciendo que estaré bien si te marchas. No preguntes cómo, ni creas que porque te dejo ser feliz signifique que no seas el mundo para mí.

Y si acaso aún me lees, no me preguntes qué, cómo y porque te volviste adoración mía, no voy a repetirte palabras que no cambiarán la perspectiva final, ni cómo te llevas mi mundo ahora que te vas. Tampoco me digas lo que fui y soy para ti, aún no tolero esta transición  de ser un episodio más.

Pero ¿qué más podía esperar? Si era inevitable este final.