Carta al cielo.

Hablar de ti es algo que pocas veces hago, pero hoy no quise evitarlo.

Hablar a alguien de ti es dejar entrar a alguien a una parte muy intima de mí.

A veces me hubiera gustado mirarte, no tengo una imagen fija de ti en mi mente y sin embargo estoy segura de cómo fuiste perfectamente.

Si supieras la falta que le has hecho a nuestros padres todos estos años, y sin embargo no me imagino la vida contigo a mi lado, incluso he pensado que mucho de ti, lo vivo yo aquí, o que quizá es justo por tu ausencia mi presencia, ¿cómo poder pagarte la oportunidad que me diste de vivir la vida que vivo? Parecería absurdo no disfrutar, no cuidar, no entregarse a la vida, aprender, crecer, fluir, a veces pienso que te lo debo, y es por ti que tengo el deber de ser feliz, por nosotras, entre otras cosas que sabes bien pienso.

Ellos te recuerdan con amor, con el dolor que implicó tener que aceptar dejarte ir, con la lucha frente al nostálgico recuerdo de las cosas materiales que te nombraban y tu no existías más que en el recuerdo de ellos. Ellos hablan de ti, claro, te recuerdan como algo muy preciado, nunca los he visto lograr contenerse las lágrimas después de mencionarte, es verdad, esa herida sigue en ellos abierta, a veces impronunciable, pero siempre latente.

Esa historia la cuentan, la comparten con nosotros siempre en familia, porque a pesar del dolor, mamá siempre nos ha enseñado que las cosas se pronuncian, que la comunicación es la base de nuestra unión, que somos fuertes y solo así podremos con todo. Tenemos 3 sobrinos hermosos, cada uno con una personalidad fuerte, distinta, seguro los adorarías, son tremendos, listos, amorosos y locos, pero siempre cuidándose uno al otro, y a veces pienso, ¿así hubiéramos sido? ¿hubiéramos sido 3 y no 2?

Hablar de ti, es algo muy mío, solo mis amigos más cercanos y amores (que sabes bien han sido varios) saben tu historia, compartirles ese episodio me une de una forma más intima con todos ellos. Los vivos, los que aquí estamos justo en estás fechas recordando, mencionando, pronunciando a nuestros seres amados.

A veces creo que cuando nuestros padres me miran, en realidad no me están viendo a mí, sino a ti. Puedo sentirlo. Y no me molesta, al contrario, es reconocerte, es la forma en que te manifiestas. Pero no, no creas que por no hablar de ti te olvido, eso jamás ha sucedido.

Yo no sé que hay en el más allá, eso lo sabrás mejor tú que yo y sé que cuando sea el momento nos encontraremos, y entonces te tocará a ti compartirme todo aquello para mí hoy desconocido. Prometo ya no darte tanta lata, siempre digo que tengo un gran ángel de la guarda, un angelote al que le doy mucha chamba, quizá de ahí mi estúpida seguridad en todas partes.

Es la primera vez que te escribo, aunque no la primera que hablo contigo. Y no, yo nunca te olvido, porque siempre vas conmigo.

 

Airy Minor.

 

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Carta a una vieja ilusión.

Esta noche recordé aquella noche fría de mediados de año, donde alzaba la vista como ahora para ver las estrellas mientras sostenía mi cerveza con la mano derecha. Pensando en lo fría y distante que es la vida cuando piensas en que estando en el mismo espacio somos dos planetas lejanos.. 

Aquella noche creí que al pasar de los años se me pasaría, se me olvidaría la incomodidad de las ganas de acercarme a ti, de escucharte, de mirarte, de que me sonrieras, pensé que algún día se me pasarían las ansias, el miedo, la nostalgia, el pánico de si quiera saludarte, porque hoy como hace cinco años, no me atrevo ni a mirarte. 

Esta noche recordé aquella noche en la que vivía y suspiraba un amor puro, enfermo, loco y apasionado por ti, y justo en la misma azotea me preguntaba porque habías detonado tanto en mí.

Hoy aún no se la respuesta, hoy sé que si fue un amor loco, intenso, pero sobre todo puro, nunca quise poseerte, era amor, eran las ganas de veré te feliz, sonriendo, dichosa, libre, haciendo lo que te placiera, hoy puedo definir que aunque no despierto ni duermo pensando en ti, verte me sigue paralizando, verte me sigue tocando aquella parte de pensar, ¿que hubiera pasado sí?, si al menos me hubieras permitido seguir en tu vida, si al menos me hubieras dejado ser tu amiga, si al menos me miraras,  si al menos me dejaras de tratar con completa indiferencia como si nunca me hubieras visto en la vida, como si no existiera. Como una mancha borrosa de un recuerdo que ya no persiste. 

Porque hoy, después de unos años, puedo decir que sí dolió, que aún duele ser una presencia incomoda en tu vida, sentir como te alejas si me acerco, saber que no puedes tener ni siquiera una conversación cordial conmigo, una de esas conversaciones acerca del clima, o de la vida, o de lo que sea. 

Saber y sentir que ni siquiera un saludo merezco, que acercarme aunque sea un poco te es molesto. Creo que nunca voy a entender porque te genero tanto desprecio, quizá ese sentimiento que me albergó para ti fue desastroso, una aberración.  Aunque yo nunca intenté ni te pedí algo… Pero uno no elige el camino del corazón. 

Esta noche, un momento de debilidad albergó mi pensamiento, aquel recuerdo de hace años, en el mismo lugar, mirándote de reojo, pensando en que jamas iba poder acercarme a ti, que a pesar de estar en el mismo espacio somos dos presencias lejanas, que hablan otro idioma, que jamás estarán en el mismo canal, más que aquella vez, aquel verano, aquellas letras, que seguramente fueron sueño, porque después de eso, ya jamás volvió a serlo. 

 

 

 

Carta sorpresa.

— Es que yo no te amo –

Decía en voz alta, mientras seguía leyendo la carta. – Es que yo no te amo – y sus ojos bajaban rápidamente devorando cada palabra, cada oración, cada coma y acento que omitió.

Sintió mucho amor, sintió enojo, devoción, deseaba con toda su alma que al menos una de esas oraciones la hubiera escrito aquella, esa la que devoraba sus pensamientos, la que enloquecía entre sus brazos, por la cual se sentía fatal. Pero no, la carta la había enviado otra, su ex, esa que llevaba años sin aparecer, y ahora se atrevía a sorprenderla con una carta donde exponía sus sentimientos, donde no hacía otra cosa más que amarla, amarla indeterminadamente, infinitamente, así como la amó cuando estaba a su lado, cuando aún se tenían.

Pero, pero el sentimiento había cambiado, – Es que yo no te amo- ¿Qué más podía decir? – Gracias, pero no gracias, tengo novia (bueno hasta hace unas horas la tenía), amo a alguien más, nuestra historia terminó, lo siento tanto – Todo eso pasaba por su cabeza y al final no supo qué decir, solo escribió un tuit. “Gracias por tanto amor”.

Leyó la carta como 3 veces, después se fue a casa, pensando. Pero sus pensamientos estaban en esa otra, en aquella, en la que deseaba regresará, en la que anhelaba sentir. Quiso contarle de la carta, a ella siempre le contaba todo, pero llevaban un par de días sin decir una palabra.

¿Y si en verdad ahora termino? Se preguntaba. Llegó a casa, guardo la carta. “Esto también pasará” Pensó. Después de tantos años nunca imaginó que esa ex regresaría, pensó en aquella noche que cenaron juntas, que hablaron largas horas y pensó en lo cruel que debió haber sido cuando ella le hablaba de aquella, de su nuevo amor,de esas palabras que podía recordar perfecto: “Ahora te entiendo, te entiendo tan bien, porque todo eso que tu querías conmigo cuando estábamos juntas es parte de lo que yo quiero con ella y no sé si algún día lo vaya a tener, pero lucharé porque así sea porque la amo”. Pero en ese momento no sabía que aún sentía cosas por ella.

Pero – es que yo no te amo, pero gracias. Gracias por cada detalle, por cada sorpresa, eso siempre fue indiscutible, aún ahora nadie me da detalles como tú. No, no me arrepiento por haber cerrado esa historia, fue un capitulo de mi vida muy importante, forjó mucho de lo que ahora soy. Y a pesar de que siempre serás única e irrepetible, lo cierto es que seguí adelante. Y me enamoré, muchas veces para ser sincera, pero ahora existe alguien, alguien que me devora y me inspira-.

Todo eso escribió, pero no lo envío. Lo mejor que pudo hacer fue mantener su distancia y no entablar una conversación que se pudiera mal interpretar. Un par de días después aquella regreso a sus brazos, y quiso contarle de aquella carta, pero lo omitió. Lo único que quería era recuperar el tiempo perdido entre sus brazos. Porque algo era cierto, ella era ahora lo único que la movía. Y esa carta solo era parte de un pasado muy hermoso que vivió en alguna otra vida.

AIRY MINOR

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