Amigo mío.

Hace años juré que no me pasaría lo mismo,

pero sin poder evitarlo, caí en sus brazos, 

amigo mío, perdón.

Sabía perfecto que morías por probar sus labios, 

 yo aquella noche, me embriague de su sabor. 

Pero mi cuerpo, mi mente y mi alma 

despertaron aquella sensación, 

me creía perdida y ella me encontró. 

Lamento haber caído una, dos, tres veces en su piel, 

fueron sus manos, mi delirio, mi desdén,

fueron sus besos mi oscuro secreto, 

han sido sus miradas quienes me inquietan,

me despiertan la locura y el deseo,

es su sonrisa, aquella la que tirana me aniquila.

Su sonrisa divina.

No lo busqué, ni siquiera lo imaginé,

sin embargo ahora me consumen las ganas,

el deseo y las ansias por repetir,

por volver a tenerla entre mis brazos,

por hacerle lo que tu siempre quisiste… Devorarla despacito.

Amigo mío, perdón. 

¡Pero tú no tenías esa opción! 

Ella no te tenía en mente con esa intención, 

y aunque en nuestro delirio ella sea total seducción,

ambos sabemos que no va para ningún lado este vagón,

ni tu ni yo tenemos otra salida más que apartarnos,

alejarnos, donde ella no pueda alcanzarnos,

ambos somos presa de la misma tentación. 

Aún así, amigo mío, perdón. 

AIRY MINOR

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