Encuentro

el

– ¿Te conozco? le pregunté mientras ella se acercaba la miré con extrañeza mientras sentía sus profundos ojos oscuros atravesándome el alma,

Ella me miró con su sonrisa irónica, arqueó una ceja y dijo.

– No sé, ¿me conoces? sonreía provocativa, irónica.

Esa sonrisa de pronto despertó una serie de imágenes en mi mente: Aquellas veces que entre mis brazos sonreía así. Sigue siendo hermosa pensé.

– No, me temo que no la recuerdo. Dije con expresión seria.

Ella volvió a dudar y entonces respiró, contuvo el sentimiento que era mezclado entre la tristeza, decepción y orgullo. Inhaló profundo, torció los labios, exhaló mientras cerraba los ojos, cambió su expresión a una más frívola. Me miró, iba a decir algo. Se contuvo.

– ¿Segura? Dijo mientras me miraba fijamente y alzaba la mirada amenazante como cuando me advertía de que era mi última oportunidad.

Me paré, la miré cómo si nunca antes en la vida la hubiera visto, como la primera vez que sus ojos se me clavaron a la espera de un beso, acaricié suavemente su mejilla un gesto que solía hacer cada que le decía que me iría para siempre de su vida y sentí el breve escalofrío que le causaba cuando lo hacía.

– Sí, segura. Respondí.

La solté y me marché de ahí, sin mirar atrás, ella ya no dijo más.

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