Esta noche recordé aquella noche fría de mediados de año, donde alzaba la vista como ahora para ver las estrellas mientras sostenía mi cerveza con la mano derecha. Pensando en lo fría y distante que es la vida cuando piensas en que estando en el mismo espacio somos dos planetas lejanos.. 

Aquella noche creí que al pasar de los años se me pasaría, se me olvidaría la incomodidad de las ganas de acercarme a ti, de escucharte, de mirarte, de que me sonrieras, pensé que algún día se me pasarían las ansias, el miedo, la nostalgia, el pánico de si quiera saludarte, porque hoy como hace cinco años, no me atrevo ni a mirarte. 

Esta noche recordé aquella noche en la que vivía y suspiraba un amor puro, enfermo, loco y apasionado por ti, y justo en la misma azotea me preguntaba porque habías detonado tanto en mí.

Hoy aún no se la respuesta, hoy sé que si fue un amor loco, intenso, pero sobre todo puro, nunca quise poseerte, era amor, eran las ganas de veré te feliz, sonriendo, dichosa, libre, haciendo lo que te placiera, hoy puedo definir que aunque no despierto ni duermo pensando en ti, verte me sigue paralizando, verte me sigue tocando aquella parte de pensar, ¿que hubiera pasado sí?, si al menos me hubieras permitido seguir en tu vida, si al menos me hubieras dejado ser tu amiga, si al menos me miraras,  si al menos me dejaras de tratar con completa indiferencia como si nunca me hubieras visto en la vida, como si no existiera. Como una mancha borrosa de un recuerdo que ya no persiste. 

Porque hoy, después de unos años, puedo decir que sí dolió, que aún duele ser una presencia incomoda en tu vida, sentir como te alejas si me acerco, saber que no puedes tener ni siquiera una conversación cordial conmigo, una de esas conversaciones acerca del clima, o de la vida, o de lo que sea. 

Saber y sentir que ni siquiera un saludo merezco, que acercarme aunque sea un poco te es molesto. Creo que nunca voy a entender porque te genero tanto desprecio, quizá ese sentimiento que me albergó para ti fue desastroso, una aberración.  Aunque yo nunca intenté ni te pedí algo… Pero uno no elige el camino del corazón. 

Esta noche, un momento de debilidad albergó mi pensamiento, aquel recuerdo de hace años, en el mismo lugar, mirándote de reojo, pensando en que jamas iba poder acercarme a ti, que a pesar de estar en el mismo espacio somos dos presencias lejanas, que hablan otro idioma, que jamás estarán en el mismo canal, más que aquella vez, aquel verano, aquellas letras, que seguramente fueron sueño, porque después de eso, ya jamás volvió a serlo. 

 

 

 

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